Newsletter Abril 2026
MALI

Un viaje visual por uno de los territorios más sorprendentes del mundo
Hay lugares que obligan a cambiar la escala con la que miramos. Chile es uno de ellos. En un solo país conviven el desierto más árido del planeta, bosques templados milenarios, miles de kilómetros de costa abierta al Pacífico, campos de hielo y la puerta de entrada a la Antártica. Esa diversidad extrema inspiró En Chile Cabe un Planeta, el nuevo cortometraje documental de Forasteras.
La idea detrás del proyecto es simple: en Chile se pueden observar, casi en formato concentrado, algunos de los grandes sistemas naturales que sostienen la vida en la Tierra.
Más que una sucesión de paisajes espectaculares, el documental propone entender conexiones. El agua que nace en glaciares, los vientos australes, las corrientes marinas, la vida que resiste en el desierto, los bosques que capturan carbono y regulan el clima. Elementos que parecen distantes, pero que forman parte de un mismo equilibrio.
Filmado íntegramente con iPhone 17 Pro, el cortometraje sigue la mirada de Forasteras, colectivo chileno dedicado a contar historias de expedición, naturaleza y territorio. Con una narrativa cercana y visualmente inmersiva, el proyecto recorre algunos de los paisajes más emblemáticos del país para mostrar que Chile no es solo una colección de destinos, sino una síntesis viva del planeta.
Desde la inmensidad mineral del norte hasta los hielos del extremo sur, cada escena refuerza una idea poderosa: todo está conectado.
En tiempos donde hablar de naturaleza ya no es una opción estética sino una conversación urgente, En Chile Cabe un Planeta invita a mirar el territorio con nuevos ojos. No solo como escenario de viaje, sino como una lección tangible sobre equilibrio, biodiversidad y futuro.
Porque a veces, para entender el mundo, basta con recorrer un solo país.

Por: Fran Messinas, ENRAIZ
Vida Activa ✺ Mente Consciente
Bienvenida a TU momento de la semana ☾
Siéntate. Conecta con tu respiración. Ten tu bebida favorita contigo ☕︎
Hazte presente en tu cuerpo.
Hoy quiero compartir contigo algo muy personal.
Algo que no solo transformó mis mañanas, sino mi energía, mi claridad mental y mi forma de habitar la vida.
Llevo más de 5 años despertándome entre las 4 y las 5 am.
Y puedo decirlo con total certeza: no puedo estar más feliz.
Desde el Ayurveda, este horario se conoce como un horario sáttvico.
Un momento del día donde la mente está naturalmente más clara, el sistema nervioso más regulado y receptivo y la respiración fluye con mayor facilidad.
No es magia.
Es ritmo.
Es alinearte con la naturaleza en lugar de luchar contra ella.
Por eso hoy te comparto 5 tips que me hicieron muy fácil adquirir este hábito.
“Cuando honras los ritmos de la naturaleza, tu energía deja de forzarse y comienza a fluir.”
5 HÁBITOS
Quiero compartirte 5 hábitos ayurvédicos que me ayudaron a amar este momento del día y a sostenerlo con energía real (no a punta de fuerza de voluntad y peleando contra el sueño).
1. Todo empieza la noche anterior
No existe una mañana poderosa sin una noche reponedora.
Dormir lo suficiente y evitar comidas pesadas en la noche cambia completamente cómo despiertas. Desde el ayurveda se propone no comer al menos 2 horas antes de irte a costar. Yo dejo de comer a las 19:00 y me acuesto a las 10:00 (3 horas) y ha sido un cambio drástico en como despierto.
Cuando tu digestión descansa le permites a tu mente descansar y a tu cuerpo repararse y restaurarse.
Aquí es cuando tu despertar es liviano, no forzado.
“La claridad mental nace de un cuerpo liviano y una mente bien nutrida”
2. Despierta para algo que ames
No me levanto temprano “porque debo”.
Me levanto porque quiero.
Porque ese momento es mío: práctica, estudio, silencio, escritura, respiración.
El secreto es condicionarte a despertar con entusiasmo.
Cuando tu cuerpo asocia la mañana con placer y sentido, deja de resistirse.
3. Ten un propósito y comprométete con eso
Ten muy claro el ¿Para qué lo hago? y el ¿Por qué lo hago? darle sentido a las acciones siempre va a generar cambios más duraderos. Pasamos de la disciplina a la devoción que es una sensación mucho más profunda y un motor de acción más potente.
Bonustip: En un principio comprométete con alguien más. Busca un grupo, inscríbete a una clase o alguien/algo que te de estructura y un compromiso. De esta manera se hace más difícil no llegar.
Si eso no es posible puedes buscar celebrarte cada vez que lo logres, por ejemplo usando
un refuerzo positivo: cuando lo logras, te premias.
Y cuando no sucede, no te castigues ni te sienta culpable, eso no te ayudará a construir este hábito. En vez, Observa.
Pregúntate: ¿qué pasó la noche anterior?¿Que hice durante el día anterior?¿Qué puedo cambiar para ayudarme?¿Puedo incorporar o dejar ir algo que me da/quita mi energía?
Ahí siempre está la respuesta.
Este hábito no se trata de exigencia, sino de autoliderazgo.
4. Conserva tu energía (Brahmacharya)
Este punto es clave.
Tu energía se va —o se cultiva— según lo que comes, lo que lees, lo que consumes y lo que permites entrar en tu mente.
Si quieres mañanas claras, cuida tus inputs.
Menos ruido.
Más presencia.
Más calidad.
“No somos solo lo que comemos, somos lo que logramos digerir: alimentos, pensamientos y experiencias.”
5. Enamórate de despertarte temprano buscando evidencia
Tu mente necesita evidencia.
Lee sobre los beneficios.
Lee sobre las personas que lo hacen.
Observa cómo te sientes los días que lo logres.
Reconoce tu vitalidad, tu foco, tu creatividad.
Convéncela de lo maravilloso que es.
Cuando la mente entiende, es más propensa a recibirlo y el hábito se vuelve natural.
Ve siempre de menos a más.
Si algo se siente muy desafiante para tu mente o tu cuerpo, hazlo gradual. Prueba adelantar el despertador solo 15 minutos, o comienza aplicando el hábito 2 veces a la semana. Con la comida, empieza cenando una hora antes y observa cómo responde tu cuerpo antes de avanzar. Lo más importante no es hacerlo perfecto, sino diseñar el cambio para que sea sostenible en el tiempo, que se sienta orgánico y amable para tu sistema. Y si estás atravesando un período más intenso, suaviza el hábito: ajusta, adapta, escucha. Forzarte nunca crea transformación real; la constancia consciente, sí.
Despertar temprano no es para ser “más productiva”.
Es para volver a ti.
Para crear espacio interno.
Para empezar el día desde el cuerpo, no desde la prisa.
Y recuerda esto:
no se trata de perfección,
se trata de consistencia, consciencia y amor propio en acción.
☽Volver a tu mat, es volver a tu cuerpo, es volver a ti ☾
Luz.maria_cl no es solo un emprendimiento, es un espacio de conexión y expresión.
Un espacio donde, más allá de existir el yoga, las terapias holísticas y la joyería, la intención es llevar lo que tenemos dentro de nosotras hacia afuera: comunicarlo, expresarlo y fortalecerlo cuando sea necesario.
Cada amuleto, cada práctica y cada sesión nace desde ese lugar íntimo, donde lo interno comienza a tomar forma y sentido en lo externo. No se trata solo de crear o entregar algo, sino de acompañar procesos, de abrir espacios donde cada una pueda reconocerse, escucharse y habitarse con más conciencia.
Así es como este camino comenzó: desde la activación del cuerpo, desde ese impulso de sacar lo interno hacia lo externo, y desde ahí conectar con lo esencial.
Volver a nosotras mismas.
Cuando cambia la estación, cambiamos la ropa, sacamos frazadas, sentimos frío, pero pocas veces nos detenemos a pensar que nuestro cuerpo también está cambiando.
Y el otoño, desde la mirada del Ayurveda, es una estación profundamente transformadora (es cosa que miremos por nuestra ventana como cambia el paisaje).
Es una época de movimiento, de transición, de soltar.
La naturaleza comienza a dejar ir lo que ya no necesita y quizás nosotras también estamos siendo invitadas a hacer lo mismo.
Muchas veces en esta temporada comenzamos a sentirnos más cansadas, más sensibles, con ansiedad, más dispersas o inflamadas.
La digestión cambia, el sistema nervioso se vuelve más inestable, aparece más sequedad en el cuerpo, la piel se reseca, puede caerse más el pelo, alterarse el descanso o incluso bajar nuestra inmunidad.
Y aunque muchas veces creemos que “es normal” sentirnos así, el Ayurveda nos recuerda que los cambios de estación sí impactan profundamente nuestro bienestar físico y emocional.
Y ahí es donde el Ayurveda nos recuerda algo muy simple pero poderoso: “Como es afuera es adentro”. Si el otoño afuera es frío, seco, ventoso y con movimiento, observa cómo se caen las hojas de los árboles y cómo baja la temperatura, nuestro cuerpo también necesita el opuesto para equilibrarse.
Y aquí siempre la propuesta es no más exigencia, no más vivir aceleradas y no más desconectadas de lo que sentimos.
Si no más contención, más pausa, más calorcito, más presencia.
Por eso en otoño, que aún está en curso, te recomiendo algunas estrategias para que podamos compensar estos cambios y vivirlo con mayor equilibrio en nuestra salud.
Considera:
Comidas tibias y cocidas, caldos nutritivos, hierbas digestivas, horarios ordenados, menos estímulos en la noche, rutinas que calmen el sistema nervioso, más conexión contigo y la naturaleza, ejercicio que te enraícen como el yoga y aplicarte aceite de almendra en los pies cada noche.
Porque muchas veces creemos que necesitamos estrategias muy radicales, pero en realidad lo que necesitamos en esta estación es sostenernos, nutrirnos, cuidarnos, hacer espacio para que entre lo nuevo y soltar lo que ya no quieres mantener.
En Ayurveda entendemos que la digestión (Agni) no solo transforma alimentos, también transforma emociones, experiencias y nuestra capacidad de sostener la vida. Por eso cuidarla es clave.
Y cuando vivimos aceleradas, comiendo cualquier cosa, sin pausas y desconectadas de nuestros ritmos… el cuerpo lo siente.
Por eso el otoño me parece una invitación hermosa, porque nos recuerda la capacidad que tenemos de poder cambiar y transformarnos
Solo necesitamos escucharnos más y habitarnos con más consciencia.
Quizás hoy eso significa tomar agua tibia en vez de algo helado.
Quizás significa dormir un poco antes.
Quizás cocinarte algo calentito.
Quizás dejar de exigirte tanto.
Pequeñas decisiones sostenidas pueden transformar profundamente cómo te sientes.
Y quiero que recuerdes algo importante: Lo similar aumenta lo similar, y lo contrario equilibra.
Por eso si afuera hay frío y sequedad… tu cuerpo necesita calor, nutrición, aceite, calma y presencia.
Regalate ver más atardeceres este otoño.
¿Qué necesita hoy tu cuerpo para sentirse sostenido?
Con cariño,
Carla Ciorba




